Madrid 2020
Cuando estaba en la universidad un maestro nos contó que cuando era (más) joven, había entrado a un concurso donde tenía que rediseñar el logotipo de alguna empresa y que, aunque no había ganado, tiempo después se encontró con que su propuesta estaba en uso de manera masiva sin que él recibiera reconocimiento o pago y obviamente, no pudo hacer nada al respecto porque, como en la mayoría de estos casos, cedes todos los derechos de tu propuesta al hacerla participar.
El sonado caso del logotipo de la Feria de León
Hace un tiempo hablábamos aquí en el blog del diseño mexicano y de como puede ser apático en muchos aspectos: de como hace falta una cultura de la documentación en general o de que, incluso entre profesionales, es pan de cada día la falta de respeto al trabajo de los demás.
Ser – vicio?
Al cliente, ¿lo que pida?
Claro: esa frase no es exclusiva de los diseñadores. De hecho creo que todos la hemos usado en algún momento de nuestras vidas, como prestadores de servicios o como clientes. Y cuando nos toca estar de ese lado (ser “cliente”) a algunos se nos suben los humos y queremos que se haga nuestra voluntad y bueno, si nos ponemos a pensarlo, tal vez es karma.




















